En un ecosistema donde la brecha de género sigue siendo una realidad innegable, surge Amela, una plataforma que está redefiniendo el acceso al capital para mujeres emprendedoras en América Latina.
Hola:
Hoy hablamos con alguien que está cambiando las reglas del juego. Anaís Cisneros, CEO de Amela y líder de The Women Founder Ecosystem. Sin duda una conversación reveladora donde nos compartió su visión sobre la transformación del venture capital y el papel fundamental de las mujeres en este cambio; una charla honesta, inspiradora y llena de ideas frescas.
"Cuando miramos las cifras, la realidad es abrumadora: menos del 2% del venture capital a nivel global se destina a startups lideradas por mujeres", señala Cisneros y apunta que esta disparidad no solo limita el crecimiento de emprendedoras con proyectos de alto impacto, sino que también representa una oportunidad de inversión desaprovechada.
Amela, The Women Founder Ecosystem, nace con el propósito de cerrar esta brecha, no desde la filantropía, sino desde una estrategia de inversión con retornos sólidos. "No estamos pidiendo favores. Estamos demostrando con datos que las startups lideradas por mujeres tienen una tasa de éxito superior, generan mayor rentabilidad y son más resilientes ante crisis económicas", enfatiza la CEO.
Inversión con enfoque y métricas claras
Para Cisneros, la clave está en cambiar la narrativa: dejar de ver la inversión en mujeres como una cuota de diversidad y reconocerla como una estrategia de negocio inteligente. "Los inversionistas están comenzando a entender que la diversidad en equipos fundadores no es solo un tema de equidad, sino de rendimiento financiero", explica.
Amela ha desarrollado un framework basado en métricas específicas que identifican oportunidades en startups con liderazgo femenino. La plataforma conecta a inversionistas con proyectos sólidos, asegurando que el acceso al capital no dependa de redes tradicionales dominadas por hombres. "Hemos creado un modelo donde la transparencia y los datos hablan por sí solos. Invertir en mujeres es rentable y es el futuro del venture capital".
El ecosistema emprendedor en Latinoamérica está evolucionando rápidamente, y Cisneros cree que este es el momento ideal para una transformación profunda. "Las emprendedoras latinas están innovando en sectores clave como fintech, healthtech y edtech, pero siguen enfrentando barreras para levantar capital. Nuestra misión en Amela es derribar esos muros y construir un ecosistema donde el acceso a financiamiento depende del potencial del negocio, no del género del fundador".
Con una comunidad de más de 500 mujeres fundadoras y un crecimiento acelerado en conexiones con fondos de inversión, Amela se está posicionando como un actor clave en esta revolución. "Estamos generando un cambio de mentalidad en el ecosistema de inversión. No se trata de dar oportunidades, sino de reconocer el talento que ya está ahí".
El futuro: Más mujeres en el centro de la innovación y el capital
Cisneros es clara en su visión: el venture capital del futuro será más inclusivo porque el mercado lo demandará. "Los inversionistas que hoy no entiendan esto, se quedarán atrás. El capital inteligente está apostando por la diversidad porque sabe que ahí está el crecimiento", sentencia.
Para Anais Cisneros, CEO de Amela, el cambio en la narrativa del emprendimiento femenino no es solo una cuestión de visibilidad, sino de estructura. "El problema no es que las mujeres no emprendan, es que el sistema no está diseñado para que crezcan a la misma velocidad que sus contrapartes masculinas", señala. Esta barrera estructural se traduce en menor acceso a capital, redes de apoyo limitadas y una falta de referentes que hayan recorrido el camino antes.
Por eso, Amela no solo busca conectar a más mujeres con inversionistas, sino que está reconfigurando el proceso de fundraising desde su raíz. "Las emprendedoras no necesitan condescendencia ni tratos especiales, necesitan inversión real y acompañamiento estratégico", enfatiza Cisneros. Con un enfoque que equilibra mentoría, financiamiento y generación de comunidad, la compañía está creando un modelo replicable que podría redefinir cómo se invierte en startups lideradas por mujeres en América Latina.
Desde Amela, el objetivo es ambicioso pero claro: cambiar la forma en que se financia la innovación en América Latina. Y con una líder como Anais Cisneros al frente, el futuro de las mujeres en el emprendimiento no solo es prometedor, sino inevitable.
El futuro del venture capital no solo pasará por la disrupción tecnológica, sino por la inclusión estratégica de talento diverso, y ahí es donde Amela está marcando la diferencia. La próxima generación de unicornios latinoamericanos no será una casualidad: serán el producto de un mercado que finalmente entienda que apostar por mujeres fundadoras no es una causa, sino un imperativo de negocios.
0 Comentarios