El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, reveló que se logró evitar que grupos delictivos interfirieran en las elecciones del domingo en Chignahuapan, gracias a un operativo de seguridad.

Chignahuapan, Pue.- El municipio, reconocido por su producción de esferas navideñas y sus baños termales, enfrenta amenazas latentes. Hace algunos años se registra en Chignahuapan un boom turístico e inmobiliario. De ahí que grupos criminales buscan apoderarse de sectores estratégicos de su economía local, desde el huachicoleo hasta la producción de metanfetaminas, aprovechando la vulnerabilidad de los jóvenes para su reclutamiento.

La feria anual, es un evento muy importante para la economía de la región y tampoco ha escapado del interés de estas organizaciones, que intentan ejercer control sobre los ingresos y los comerciantes.

Algunas hipótesis gubernamentales señalan a políticos locales vinculados a grupos de la delincuencia organizada, quienes han pretendido intervenir en la elección extraordinaria, De acuerdo con el gobernador, Alejandro Armenta, la intervención de las fuerzas de seguridad logró frenar su intromisión en el proceso electoral más reciente.

Chignahuapan vive días agitados. En redes sociales circuló un mensaje atribuido a un grupo criminal que presuntamente buscaba influir en la votación. En el texto, se mencionan amenazas directas a la población si no apoyaban a ciertos candidatos: “Esos marineritos se la pelan al viejón y estamos listos para el topón, nadie nos intimida...”, firmado por supuestos líderes delictivos.

De acuerdo con Armenta, el despliegue de seguridad permitió contener cualquier intento de intervención criminal durante los comicios. No obstante, la problemática de fondo persiste: Chignahuapan, junto a municipios colindantes, se ha convertido en un punto importante de huachicoleo. La disputa territorial por el control del poder municipal, la policía local, y las actividades ilícitas, sigue poniendo en riesgo la gobernabilidad y la tranquilidad del municipio y sus habitantes.

La administración estatal insiste en que los operativos continuarán para garantizar la seguridad en la zona, pero Chignahuapan enfrenta un desafío mayor: evitar que el poder político se mezcle con el crimen organizado y que la violencia y la extorsión se normalicen en su vida cotidiana.